Si aparece moho en un humidor de puros, es importante actuar con criterio. No se trata solo de limpiar, sino de eliminar el problema desde su origen: el exceso de humedad y la falta de ventilación.
A continuación, te explicamos el proceso completo de forma práctica.
1. Identificar el problema y retirar los cigarros
El moho suele aparecer como manchas blanquecinas, verdosas o grisáceas, tanto en la madera como en los cigarros. Ante la duda, es preferible tratarlo siempre como moho.
Retira todos los cigarros del humidor, especialmente los afectados, y sepáralos entre sí para evitar contagios.
Los cigarros pueden limpiarse con un paño muy ligeramente humedecido, eliminando el moho superficial con cuidado. Es importante no mojarlos. Una vez limpios, deben conservarse temporalmente en un entorno controlado, como un recipiente estanco con un sistema tipo Bóveda, hasta que el humidor esté completamente recuperado.
En este punto, conviene también revisar el sistema de humedad para detectar posibles excesos o desajustes.
2. Secado y limpieza del humidor
Una vez vacío, el humidor debe permanecer abierto el tiempo necesario para que el exceso de humedad desaparezca. Este paso es fundamental: no se debe limpiar el moho con la madera aún húmeda. Al secarse el ambiente, el moho pierde las condiciones necesarias para desarrollarse y resulta mucho más fácil eliminarlo.
La limpieza puede realizarse de dos formas:
- Con un paño ligeramente humedecido, para retirar los restos superficiales.
- O mediante un lijado suave, aprovechando que el cedro permite este tratamiento sin problema.
Tras el lijado, es importante eliminar completamente el polvo generado, ya sea con un pequeño aspirador o con un paño, retirando tanto restos de madera como posibles residuos de moho ya seco.
3. Ajuste del sistema y puesta en marcha
Antes de volver a utilizar el humidor, es imprescindible asegurarse de que las condiciones serán correctas:
- Revisar el sistema de humidificación y evitar excesos.
- No saturar esponjas ni ajustar en exceso los sistemas electrónicos.
- Asegurar una correcta ventilación y renovación de aire.
Una vez estabilizado, los cigarros pueden reintroducirse progresivamente. Es recomendable aprovechar este momento para redistribuirlos y favorecer la circulación del aire en el interior.
Durante los días siguientes, conviene hacer un seguimiento activo de humedad y temperatura para confirmar que el equilibrio se ha recuperado.
Conclusión
Eliminar el moho no consiste solo en limpiarlo. Es fundamental corregir el entorno que lo ha provocado.
Un humidor equilibrado, con humedad controlada y aire en movimiento, no genera moho.








































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